10 de Abril, 2007
IMPOTENCIA

La impotencia sexual masculina o disfunción eréctil se define como la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria. Debe diferenciarse de otros problemas de la esfera sexual como son la falta de deseo, alteraciones de la eyaculación (eyaculación prematura, eyaculación retrasada, ausencia de eyaculación) o trastornos del orgasmo.
La impotencia es una enfermedad muy frecuente que puede afectar las relaciones de quien la padece con su pareja, con la familia, así como con el entorno laboral y social.
Existen una serie de factores de riesgo que pueden favorecer la impotencia: diabetes, hipertensión arterial, consumo de tabaco y alcohol, niveles altos de colesterol, toma de determinados fármacos, depresión, etc…
· Causas
- Causas psicológicas: El pene no tiene ninguna alteración física, pero problemas psicológicos como la ansiedad (provocada con frecuencia por el miedo a no conseguir una erección o a defraudar a la mujer), la depresión, los problemas con la pareja e incluso el estrés pueden afectar al acto sexual.
También la preocupación excesiva por los problemas laborales, sociales o familiares implican que no se dedique la atención necesaria al acto sexual. La fatiga, la inapetencia, la falta de ejercicio, el insomnio o un fracaso laboral también desequilibran los reflejos sexuales.
- Causas vasculares: Son muy habituales: el pene no puede acumular la sangre necesaria para que se dé una erección, generalmente porque no llega en suficiente cantidad. Fumar, sufrir de hipertensión arterial, de diabetes, algunas enfermedades cardíacas y variaciones en los niveles de colesterol en sangre pueden provocar trastornos vasculares que dificulten la erección.
- Causas neurológicas: En estos casos se produce una interrupción en la transferencia de mensajes del cerebro al pene porque existe una lesión en los nervios implicados. Esto ocurre con las lesiones de la médula espinal, la esclerosis múltiple o las intervenciones quirúrgicas en la pelvis.
- Causas hormonales: Son poco frecuentes. Generalmente se deben a una falta de hormonas sexuales masculinas.
- Causas farmacológicas: Existen varios medicamentos que tienen como efecto secundario disminuir la capacidad de tener una erección. Entre ellos hay algunos fármacos para tratar la hipertensión, las enfermedades cardíacas y los trastornos psiquiátricos.
· Personas que la padecen
La impotencia aparece con mayor frecuencia en hombres de más de 40 años. Entre los 40 y los 70 años, se ha comprobado que 30 de cada 100 hombres sufren algún tipo de impotencia, que puede ser más o menos severa. En su aparición influyen también una serie de factores:
- Ser fumador.
- Ser diabético.
- Tener la tensión alta o enfermedades del corazón.
- Tener alterados los niveles de colesterol.
- Sufrir depresiones.
- Consumir determinados medicamentos para combatir la depresión y la tensión alta.
· Diagnóstico
Se hace a partir de la historia clínica y de una revisión médica. Una entrevista con el afectado puede revelar factores psicológicos involucrados en el trastorno de la erección. También es útil entrevistar a la pareja sexual para determinar dichos factores y obtener determinadas percepciones de la vida sexual desde otro punto de vista.
Con frecuencia también se efectúa un análisis de sangre y/u orina para detectar si hay azúcar en la sangre y poder así diagnosticar o descartar una diabetes. También se recomienda medir los niveles de testosterona (la hormona sexual masculina), especialmente si la impotencia está asociada a la falta de deseo.
En el caso de pacientes jóvenes con problemas específicos puede ser necesario realizar pruebas más complejas: un examen físico, Medición-monitorización del pene durante la noche, Inyección de medicamentos en el pene, o la prueba de Doppler.
· Tratamiento
Muchos médicos sugieren que la elección de los tratamientos contra la impotencia que han de seguirse, deberían ir del menos al más invasivo. Primero, el abandono de drogas; segundo, psicoterapia y modificación de comportamientos; luego, aparatos de vacío o fármacos; y, por último, cirugía.
- Ayuda psicológica: Es recomendable en hombres de menos de 40 años, ya que la causa de la enfermedad suele ser mental. Incluso en casos de impotencia por problemas físicos, muchos hombres necesitan ayuda psicológica para poder superar problemas de autoestima derivados de esta enfermedad.
- Asesoramiento y tratamiento psiquiátrico: Es aconsejable si el paciente sufre depresiones u otros problemas psicológicos que puedan tener como resultado la impotencia.
- Tratamiento hormonal: Cuando la impotencia viene originada por un problema hormonal. Se administra en forma de parches, píldoras o inyecciones. Es poco frecuente.
- Tratamiento farmacológico: La sustancia que lleva por nombre sildenafilo, conocida comercialmente como Viagra, actúa potenciando el riego sanguíneo del pene, facilitando así la erección. Se ha comprobado su efecto positivo en un 40-80% de los hombres. Debe tomarse una hora antes de empezar la actividad sexual y no tiene ningún efecto indeseado sobre el deseo sexual. Sin embargo, puede provocar efectos secundarios, como dolor de cabeza, sofocos, trastornos gastrointestinales o visuales. No pueden tomarla hombres que sufran de retinitis pigmentosa o que estén tomando nitratos. En cualquier caso, antes de empezar a tomar esta píldora siempre hay que acudir al médico.
- Terapia transuretral: Consiste en la aplicación local de medicamentos a través de la uretra, el conducto por el que pasa la orina (es importante orinar inmediatamente después para facilitar la absorción del medicamento). La erección tarda entre diez y quince minutos en producirse, y el fármaco resulta efectivo en un 43 por ciento de los pacientes.
- Inyección intracavernosa: Consiste en inyectar una dosis específica de un fármaco directamente en el pene mediante una aguja fina, para activar los procesos físicos que provocan la erección. Debe aplicarse diez o quince minutos antes de mantener relaciones sexuales; la dosis se ajusta para que la erección dure aproximadamente una hora.
- Aparatos de vacío: Consisten en un cilindro de plástico que se coloca sobre el pene. Del cilindro se saca aire para realizar el vacío, provocando la entrada de sangre en el miembro para que se produzca la erección. Una anilla constrictora en la base del pene atrapa la sangre y mantiene la erección durante el acto sexual.
- Implantes peneanos: Actualmente se emplean tres tipos de implantes para el tratamiento de la impotencia: implantes hidráulicos, prótesis e implantes plásticos hinchables; todos ellos requieren intervención quirúrgica. Aunque muchos pacientes se han beneficiado de la cirugía del implante, éste es un procedimiento irreversible; el tejido eréctil se lesiona de forma permanente al implantar estos dispositivos, por lo que ha caído en relativo desuso, a expensas de métodos menos arriesgados y menos costosos.
- Cirugía: La cirugía se utiliza en menos de un 1% de los casos de impotencia. La cirugía venosa es poco efectiva y casi no se usa. Consiste en bloquear las venas que permiten que la sangre abandone el miembro masculino. La cirugía arterial reconstruye arterias para aumentar el flujo y la presión de la sangre dentro del pene. Se practica en pacientes jóvenes que han sufrido un accidente que ha afectado al suministro normal de sangre. También se utiliza para implantar prótesis.
· El papel del hombre
En lugar de caer en el desánimo, la persona a la que se le diagnostique impotencia debe tomar medidas de carácter personal para contribuir a superar con éxito dicha condición:
- Prepararse psicológicamente y mentalizarse de que a partir de aquel momento dejará de ser impotente.
- Dialogar con su pareja sobre los problemas emocionales.
- Mantenerse en buenas condiciones físicas y en un peso normal.
- Asegurarse de que la impotencia no es consecuencia de una enfermedad: diabetes, esclerosis múltiple o arteriosclerosis.
- No ingerir alcohol ni consumir tabaco, pastillas para dormir, tranquilizantes, calmantes, etc.
- Intentar el coito aunque el pene no esté erecto (el coito es el estimulante sexual más poderoso).
- Hacer una prueba con algún dispositivo mecánico estimulante.
- Consultar siempre con especialistas.
· El papel de la mujer
La mujer cuya pareja sufra una disfunción eréctil también debe colaborar en el proceso de superación. Entre otras cosas, es aconsejable actuar del siguiente modo:
- Realizar masajes y contactos suaves en los genitales de su compañero, que ayuden al hombre a conseguir una estimulación suficiente.
- Calificar positivamente el comportamiento sexual del hombre si logra la penetración, aunque sea breve, para aumentar su autoestima.
- El juego previo apasionado provoca casi siempre una respuesta eréctil en el pene del varón.
- Mención aparte merece también el trastorno de la impotencia en la tercera edad, ya que existen muchos malentendidos. Como resultado del proceso de envejecimiento, suele haber un periodo refractario mayor (tiempo necesario para una nueva erección después de un orgasmo). La edad también parece afectar al tiempo necesario para excitarse, para la erección y la eyaculación. Todo ello se considera completamente normal.
· Viagra
Es el nombre comercial de una sustancia llamada sildenafilo, que ayuda a conseguir una erección a hombres que sufren ciertos tipos de impotencia.
Las pastillas Viagra funcionan aumentando los efectos de una de las sustancias que el organismo normalmente segrega hacia el pene durante el encuentro sexual. Esto permite un aumento del riego sanguíneo hacia el pene.
Debe tomarse de forma oral (por la boca) una hora antes de la actividad sexual, en una cantidad no superior a una dosis diaria. El medicamento se comercializa en pastillas de 25 mg, 50 mg y 100 mg. La mayoría de pacientes empiezan con pastillas de 50 mg.
Como la mayoría de fármacos, produce algunos efectos secundarios que varían según el paciente. Entre los más conocidos figuran el dolor de cabeza, erupciones cutáneas, dolor de estómago, mucosidad nasal y trastornos leves en la visión.
No es recomendable su administración para las personas que toman nitroglicerina o nitratos porque la combinación puede hacer bajar la tensión. En cuanto a la combinación junto a otros tratamientos contra la impotencia, no se conoce con seguridad la eficacia que ello representa, por lo que no es una práctica recomendable.
· Datos de interés
En ocasiones, la impotencia puede ser el primer síntoma de una enfermedad más importante como la diabetes o cardiopatías, por lo que debe ser estudiada de manera adecuada. En líneas generales es importante diferenciar entre problemas físicos (falta de riego sanguíneo, fallo en la retención de sangre en el interior del pene, alteraciones hormonales, afectación de los nervios, etc.) y transtornos psicológicos (temor de ejecución, depresión, etc.).
En la actualidad prácticamente todas las impotencias tienen solución. A partir del estudio de la causa es posible establecer el mejor tratamiento adaptado a las alteraciones y circunstancias de cada paciente.
La frecuencia y rigidez de las erecciones disminuye con la edad, porque el pene pierde poco a poco la dureza que tenía cuando el hombre era más joven. Muchos hombres mayores de 50 años tienen dificultades para mantener una erección. Es muy importante que la impotencia se considere como un trastorno temporal en la vida sexual activa. Cualquier hombre, incluso el más fuerte y más viril, sin importar la edad, puede experimentar algún episodio de impotencia. El afectado no debe alarmarse puesto que no se trata de una pérdida definitiva de su deseo y capacidad sexual; es un error pensar que la potencia sexual se expresa por la capacidad de lograr una erección en cualquier momento, en cualquier lugar y cuando el hombre lo decida. Un hombre impotente, pero con la suficiente confianza en sí mismo como para ser un experto en caricias y juegos sexuales, puede ser un amante perfecto.